Montaje de la lona: Guía práctica para andamios

¿Vas a montar una lona en un andamio? Entonces hay algo importante que debes saber: muchas veces los errores no ocurren durante la fijación, sino mucho antes. Leyendo esta guía descubrirás qué comprobar antes de empezar, qué detalles no debes pasar por alto y cómo obtener un resultado más ordenado, estable y preciso sin perder tiempo innecesariamente.

Cuando vas a montar una lona en un andamio, la prisa suele ser la primera causa de error.

Para trabajar bien, sigue esta guía que te ayudará primero a observar la estructura, revisar la lona, comprobar el sistema de fijación y entender cómo proceder de la manera correcta.

Son pasos simples, pero útiles para conseguir un montaje más preciso y un resultado final más ordenado

En los próximos párrafos encontrarás justamente esto: los controles que debes hacer antes de empezar, los consejos prácticos para el montaje y algunas indicaciones que debes tener en cuenta durante la fijación.

LOS CONTROLES útiles antes del montaje

1. Comprueba que tienes todo el material necesario

Antes de empezar, asegúrate de tener contigo todo lo que necesitas para el montaje.

Verifica que también tienes listos los sistemas de fijación adecuados, como las cuerdas elásticas, y comprueba que tienes suficiente cantidad para completar el trabajo sin interrupciones.

Preparar todo con antelación te ayuda a organizar mejor el trabajo y a evitar pérdidas de tiempo.

2. Comprueba que la lona es la correcta

Comprueba bien que la lona sea la adecuada para el trabajo que tienes que hacer.

Observa el formato, el sentido de montaje y la posición de los ojales.

Si la lona es de grandes dimensiones, el montaje requiere un poco más de atención.

En estos casos, es recomendable que la lona esté preparada con un acabado adecuado, por ejemplo:

  • borde reforzado
  • ojales bien distribuidos
  • cuerdas elásticas más largas
  • y, en los casos más exigentes, refuerzos más resistentes en los puntos más sometidos

Estos detalles ayudan a soportar mejor la lona, a distribuir correctamente la fijación y a obtener un resultado final más estable y más cuidado.

3. Observa bien el andamio antes de empezar

Uno de los errores más comunes es no tener en cuenta los elementos que sobresalen del andamio.
Antes de fijar la lona, tómate un momento para observar bien la estructura donde se va a instalar.

Comprueba cuáles son los puntos más cómodos para la fijación, verifica si hay obstáculos o zonas que requieren más atención y trata de entender desde el principio cómo organizar correctamente el trabajo.

Esto te ayuda a evitar dificultades innecesarias en las fases posteriores.

4. Comprueba el sistema de fijación que vas a utilizar

En el montaje sobre andamio, el sistema de fijación tiene un papel importante.

Por eso es útil verificar que sea adecuado para el tipo de instalación que vas a realizar y que el material disponible sea suficiente para completar el trabajo correctamente.

Todo esto te ayuda a tensar mejor la lona y a conseguir un resultado más correcto y más duradero en el tiempo.

5. Evita sistemas de fijación no adecuados

Antes de empezar, es útil tener claro qué sistemas de fijación es mejor evitar o utilizar con mayor atención.

Por ejemplo, el alambre es una solución poco recomendable, porque no permite tensar correctamente la lona y, con el tiempo, puede deteriorarse o oxidarse, comprometiendo la calidad del montaje.

Para fijar la lona se pueden utilizar diferentes soluciones, como bridas o cuerdas elásticas.

Sin embargo, las cuerdas elásticas requieren una atención especial: si se fijan en forma de “8”, pueden resultar más complicadas de montar y, sobre todo en lonas de gran tamaño, corren el riesgo de hacer que la lona quede floja.

Para obtener un resultado más ordenado y estable, es preferible usar una brida elástica en cada ojal, para distribuir mejor la tensión y garantizar una fijación más uniforme.

6. Verifica si la lona requiere un montaje estándar o una solución más estructurada

No todas las lonas ni todos los trabajos requieren el mismo enfoque.
Por eso, antes de empezar, es importante entender qué tipo de solución está prevista para la lona que vas a instalar.

Este aspecto se define ya en la fase de asesoramiento, cuando se evalúa el tipo de lona más adecuado según el andamio, las dimensiones, las características de la estructura y el resultado final que se quiere obtener.

En algunos casos, la lona se fija directamente al andamio existente. En otros, puede ser necesaria una estructura adicional, útil para sostener mejor la lona y obtener una cobertura más uniforme, más limpia y más cuidada.

Si la lona es de grandes dimensiones, es aún más importante entender desde el principio si el montaje se hará directamente sobre la estructura existente o con una estructura adicional.

Tener claro este aspecto desde el inicio te ayuda a preparar mejor el trabajo, organizar correctamente el material, seguir el método de fijación más adecuado y elegir la solución más correcta según el resultado que quieres obtener.

Las dos soluciones de montaje en andamio

Durante la fase de asesoramiento se define el tipo de lona más adecuado para tu andamio, en función de las características de la estructura y del resultado que quieres obtener.

Esta evaluación te ayuda a empezar con el material correcto y a afrontar el montaje de forma más sencilla y segura.

Por eso es importante seguir las indicaciones recibidas, para conseguir un resultado coherente con lo acordado.

En el montaje de la lona en andamio, las soluciones principales pueden ser dos: montaje directo y montaje con estructura

Montaje directo

La primera solución es el montaje directo sobre el andamio ya existente.

En este caso, la lona se fabrica a medida y se fija directamente a la estructura de la obra, sin añadir otros elementos.

Es la solución más sencilla y también la más económica, porque te permite montar la lona de forma práctica e intervenir directamente sobre la estructura ya existente.

En esta fase, sin embargo, también es importante controlar las partes laterales del andamio.

Si los laterales quedan demasiado abiertos, el aire puede entrar por detrás de la lona frontal, hincharla y crear tensión en los puntos de fijación.
Por eso puede ser útil cerrar los laterales con redes cortaviento o redes de protección, para reducir la entrada de aire y limitar el riesgo de que la lona frontal se rompa.

Desde el punto de vista visual, esta solución no siempre permite obtener una cobertura completamente uniforme.

De hecho, la lona sigue la forma del andamio y no siempre consigue ocultar por completo los bordes, los retranqueos o las irregularidades de la estructura.

El montaje directo es una buena solución cuando buscas un sistema más inmediato y económico, pero no necesitas conseguir un efecto estético completamente compacto.

Montaje con estructura

La segunda solución es el montaje con estructura.

En este caso, además del andamio ya existente, se instala una estructura adicional que puede sobresalir aproximadamente entre 10 y 90 centímetros.

Esta estructura tiene la función de sostener mejor la lona, ocultar los bordes y crear una cobertura mucho más limpia y uniforme.

Gracias a esta solución se puede obtener el llamado efecto “paquete regalo”, es decir, una cobertura que envuelve visualmente el andamio de forma más continua y uniforme.

Si tratta della soluzione più costosa, perché richiede la realizzazione e il montaggio della struttura aggiuntiva.

Allo stesso tempo, però, è anche quella che permette di raggiungere il risultato finale più preciso, più uniforme e più curato.

Para obtener un trabajo bien hecho, es recomendable confiar en profesionales del sector, ya que es importante realizar una inspección previa y tomar las medidas de forma correcta.

El andamio suele presentar particularidades que no se pueden evaluar con precisión sin una revisión directa.

Por este motivo, las medidas deben ser tomadas por profesionales, para poder fabricar una lona adecuada a la estructura y conseguir un resultado final preciso, seguro y coherente con el proyecto.

El montaje de la lona en el andamio

Después de haber comprobado la lona, la estructura y el material necesario, puedes pasar al montaje propiamente dicho.

También en esta fase, el resultado final depende mucho de cómo trabajes.

En el andamio, de hecho, no basta con fijar la lona en algunos puntos y tensarla rápidamente.

Para obtener un resultado más ordenado, uniforme y estable, es importante seguir un orden preciso y utilizar el sistema de fijación más adecuado.

Cómo empezar el montaje

Antes de empezar el montaje, la lona debe extenderse bien en el suelo, en la base del andamio, para poder revisarla mejor y prepararla correctamente.

Si se trata de una lona de grandes dimensiones, es importante colocarla ya con la parte superior orientada hacia el andamio, para facilitar la elevación.

En este punto, la lona puede levantarse con una grúa u otras herramientas adecuadas para el izado.

Si la lona es pesada, es fundamental distribuir bien el peso utilizando el mayor número posible de ojales.

No debes levantarla enganchándola solo a 1 o 2 ojales, porque el peso se concentraría en pocos puntos y la lona podría dañarse o elevarse de forma incorrecta.

Es importante empezar desde el centro, de lo contrario luego puede resultar complicado mover la lona una vez que los ojales ya están fijados.

Una vez bien asegurada esta zona, puedes continuar hacia abajo, siguiendo un orden progresivo.

Esto te ayuda a distribuir mejor la lona durante la fijación y a repartir la tensión de forma más uniforme en toda la superficie.

Montarla sin seguir un orden preciso, en cambio, puede provocar pliegues, tensiones irregulares o un resultado final menos limpio.

La importancia de la tensión correcta

Se empieza fijando la parte superior, para colocar correctamente la lona.

Después se fijan los lados laterales, luego la parte inferior y, al final, se realiza un control general en los cuatro lados.

De esta manera, la lona puede acompañarse correctamente desde arriba hacia abajo, quedando bien estirada, ordenada y estable en toda la superficie.

Si en algunos puntos se tensa demasiado y en otros demasiado poco, la lona puede trabajar mal y no dar un resultado preciso.

Por eso es importante ir controlando la fijación paso a paso y comprobar al final que la tensión sea lo más uniforme posible en todos los lados.

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