¿Qué material utilizar para personalizar un andamio?

El andamio se monta, los trabajos de construcción comienzan, estás satisfecho… pero falta solo “esa lona personalizada” para cubrirlo y mostrar quién está trabajando. Piensas que es lo último que queda por arreglar. Una medida, un logotipo, un presupuesto rápido y ya está.
Al fin y al cabo es solo una lona, ¿verdad? Pero es precisamente en ese momento que se corre el riesgo de tomar la decisión equivocada.
Elección equivocada vs Elección correcta

Pasas delante de una obra y notas enseguida algo diferente. El andamio está cubierto con una lona bien impresa, el logo de la empresa se ve claramente y todo el trabajo parece más ordenado y cuidado.

En ese momento entiendes algo que quizá antes nunca habías considerado de verdad.

Un andamio permanece delante de los ojos de las personas durante semanas, a veces incluso durante meses. Cada día pasan por delante vecinos, automovilistas y posibles clientes.

Y si el andamio ya está ahí, surge de forma natural una pregunta:

“¿Por qué no usarlo también para mostrar MI empresa?”

Así empiezas a mirar a tu alrededor, quizá haces alguna búsqueda online, observas otras obras e intentas entender qué tipo de lona utilizan.

Y en ese punto la decisión parece simple: montar una lona en el andamio.

Pero es precisamente aquí donde muchos cometen el primer error.

Un andamio no es una pared cualquiera y una lona no es simplemente una impresión más grande.

Es un material que permanecerá allí, expuesto al viento, a la lluvia y al sol durante semanas o meses.

Y al mismo tiempo será lo primero que las personas verán al pasar cerca de la obra.

Seguro que te habrás preguntado:

“¿Qué material es mejor para mi andamio?”

Si eliges el material equivocado, el resultado se nota. Puede que la lona se mueva demasiado y transmita una sensación de descuido.

Puede que la gráfica no sea lo suficientemente nítida y que el logotipo no se lea desde lejos, o que cubra mal y deje entrever desorden.

Y en un instante el andamio comunica poca atención, poco cuidado y poca profesionalidad.

Entonces empiezan las preguntas:

  • “¿Por qué tengo que volver a arreglarlo?”

  • “¿Por qué me está generando tantos problemas?”

  • “¿Por qué al final me cuesta más de lo que pensaba?”

Sucede a menudo cuando se toman decisiones con prisa, sin reflexionar con calma.

Por eso, elegir qué material utilizar para personalizar un andamio no es una decisión técnica que deba tomarse en el último momento.

Es una elección que afecta a tu imagen, a tu visibilidad y al mensaje que quieres transmitir cada día a quienes te observan.

Personalizar un andamio: la elección que valoriza tu imagen

Elegir algo personalizado que proteja, resista y al mismo tiempo ponga en valor tu obra significa, ante todo, comprender qué función debe tener esa cobertura.

Cuando hablamos de cubiertas para obras, es importante saber que no existe una única solución. Existen diferentes tipos de materiales, cada uno con una función específica y características bien definidas.

La red antipolvo es la clásica que utilizas con más frecuencia cuando abres una obra y es el material que normalmente se requiere cuando se monta el andamio.

Si trabajas en el centro de una ciudad, cerca de viviendas o tiendas, ayuda a contener el polvo y la suciedad hacia el exterior.

También hay otro aspecto que considerar: en las obras la red antipolvo es obligatoria.
Es una medida de seguridad, por lo tanto debe instalarse.

A menudo sucede que caminas por una calle del centro y ves edificios enteros cubiertos con redes blancas todas iguales. Andamios envueltos siempre con el mismo material, sin un nombre claro, sin un signo distintivo.

Una obra parece idéntica a otra.

Desde fuera no entiendes quién está trabajando, no reconoces la empresa y no queda nada en la memoria.
En ese punto alguien piensa: “Entonces personalizo la red antipolvo, así al menos me hago notar.”

Muchas empresas, a menudo por costumbre o porque “lo hacen todos”, deciden personalizar la red antipolvo. El problema es que se trata de un material creado para contener, no para comunicar.

¿El resultado? Una gráfica poco definida, un efecto visual confuso y una imagen que, en lugar de valorizar la obra, corre el riesgo de parecer improvisada.

En ambos casos el mensaje es el mismo: no cuentan nada sobre tu empresa.
No te distinguen. No te hacen realmente reconocible.

Pero aquí hay que ser claros: la red antipolvo nace para ser funcional, no para valorizar la obra. Precisamente porque es perforada y ligera, la gráfica nunca resulta compacta, los colores no son intensos y el logotipo pierde definición cuando se ve desde lejos.

Si permanece instalada durante meses, tiende a ceder y a moverse, haciendo que la imagen pierda aún más precisión y transmitiendo una sensación poco cuidada.

¿El resultado? Una comunicación débil. Un logotipo que NO te representa de verdad.
Un impacto visual que, en lugar de valorizar la obra, termina pareciendo improvisado.

Pero si el objetivo es comunicar de forma fuerte, visible y profesional, entonces se necesita algo diferente.

📊 Cómo una empresa tiró 10.000 euros eligiendo la lona equivocada

Caso de estudio – Empresa de construcción (Centro histórico de Teramo)

Nota: Nombre y detalles modificados para proteger la privacidad del cliente.

Contexto:
  • Actividad: Empresa de construcción especializada en rehabilitación de fachadas
  • Zona: Centro histórico, área con alto tránsito peatonal
  • Duración prevista de la obra: 6 meses
  • Obligación: Red antipolvo según normativa de seguridad
  • Objetivo de la empresa: “Tenemos que cubrir una fachada de aproximadamente 25 metros por 20, prácticamente 500 metros cuadrados que dan a la calle principal.”

Como suele ocurrir en las obras, la decisión de personalizar la lona del andamio se tomó partiendo del precio más conveniente.

Y después de evaluar varias soluciones, el coste total entre impresión e instalación fue de 4.300 €.
Parecía una buena idea… hasta que la obra empezó a funcionar de verdad.

Después de 45 días

Empezaron las primeras señales. El centro histórico es una zona ventosa y la lona empezó a:

❌ Moverse continuamente

❌ Perder tensión

❌ Someter a tensión los puntos de fijación

La gráfica perdió definición. El logotipo, ya poco compacto debido a la trama perforada, resultaba descolorido y poco legible a distancia.

Después de 90 días

Aparecieron desgarros y deformaciones. Fue necesario intervenir con urgencia.

La empresa se vio obligada a desmontar parte de la cobertura, pedir una nueva lona y volver a pagar la mano de obra para reinstalarla.

Segundo gasto: 4.300 €
Total: 8.600 €

Pero el problema no fue solo económico.

Cuando la lona se rompió, el andamio empezó a dar una imagen completamente equivocada de la obra.

Quien pasaba por delante veía una cobertura dañada, la lona moviéndose con el viento y el logotipo de la empresa que ya no se podía leer bien.

En la práctica parecía una obra descuidada, como si el trabajo se estuviera gestionando sin atención.

Y cuando esto ocurre en una zona muy visible de la ciudad, el daño es aún más evidente.
Durante meses, quienes pasaban por delante vieron ese andamio en esas condiciones.

Esto significa algo muy simple: en lugar de hacer publicidad a la empresa, esa obra transmitió una imagen negativa.

Las personas empiezan a pensar que si la obra se mantiene así, quizá también el trabajo se realiza con la misma falta de cuidado. Y esto puede llevar a perder confianza, oportunidades e incluso posibles clientes.

Il telo doveva valorizzare il lavoro dell’impresa.
Alla fine ha fatto esattamente l’opposto.

El punto de inflexión

Después del enésimo mantenimiento, la empresa se detuvo.

Y se hizo la pregunta correcta:

“¿Hemos cometido algún error al personalizar el andamio?”

La pregunta llegó después de la segunda intervención y del enésimo inconveniente en la obra.

En realidad, el problema no era la idea de personalizar el andamio. Esa era una decisión correcta.

El problema fue el material elegido para hacerlo.

Así empezaron a buscar una alternativa y fue en ese momento, durante una búsqueda online, cuando se encontraron con Ediltelo.

Visitaron la pagina web, vieron ejemplos de obras ya realizadas y compararon las diferencias entre una red impresa y una lona diseñada para mantenerse tensa, con una gráfica compacta y un logotipo legible incluso desde lejos.

La diferencia era evidente.

Por eso decidieron contactarnos: querían una solución que mantuviera la obra ordenada durante meses, hiciera el logotipo realmente visible y transformara una cobertura obligatoria en una herramienta de comunicación eficaz.

Después de analizar la situación, durante la consultoría aclaramos un punto fundamental: no bastaba simplemente con “imprimir mejor”, era necesario elegir el material adecuado.

Para una fachada tan grande, expuesta y destinada a permanecer instalada durante meses, recomendamos…

👉 Nuestro Ediltelo Andamio, una malla microperforada impresa en alta definición, pensada precisamente para comunicar.

De esta manera gastaron una sola vez.
Y mientras trabajaban, la obra finalmente empezó a hablar bien de ellos.

¿Sabes cuál es el error más común? Pensar que “total, es solo una cobertura temporal”

En un centro histórico, esa cobertura es tu tarjeta de presentación durante meses.

Y entre gastar 4.300 € una sola vez… o 8.600 € para solucionarlo, la diferencia se nota.

El Mesh: la elección adecuada para personalizar tu andamio

Si quieres personalizar realmente tu andamio, la solución más eficaz es el mesh: un material plástico microperforado pensado para cubrir grandes superficies de manera inteligente.

Su estructura deja pasar el aire y reduce la presión sobre la superficie. Esto significa menos movimiento, menos tensión en los puntos de fijación y menos intervenciones con el paso del tiempo.

Todo esto significa: mayor estabilidad y mayor durabilidad.

Resiste mejor a la intemperie, mantiene la tensión durante más tiempo y no se deteriora fácilmente en los puntos de anclaje. Es un material diseñado para permanecer expuesto y trabajar junto con el andamio sin convertirse en un problema.

Y luego está el aspecto que realmente marca la diferencia: LA GRÁFICA.

El mesh permite una impresión nítida, limpia y bien visible incluso desde lejos. Ya no es solo una simple cobertura, sino una superficie que comunica. Transforma el andamio en una herramienta de visibilidad y refuerza la imagen de tu empresa.

Imagina una obra en pleno centro histórico. En lugar de cubrir el edificio con una red anónima, puedes reproducir fielmente la fachada en toda la superficie, con ventanas, balcones y detalles arquitectónicos.
El edificio permanece ordenado y reconocible incluso durante las obras.

El mesh acompaña la gráfica durante toda la duración de la obra, manteniéndola legible y cuidada desde el inicio hasta el final.

Y cuando la obra es bien visible, bien cuidada y bien comunicada… se nota.

Elegir el mesh no significa gastar más. Significa evitar desperdicios, evitar intervenciones continuas y no tener que justificar una imagen descuidada.

Significa elegir algo que no se limita a “cubrir”, sino que trabaja para ti cada día.

Ahora te hago una pregunta sencilla:

¿Quieres personalizar tu andamio?
Entonces elige una sola vez. Elige bien. Elige nuestro EDILTELO.

👉 Haz clic aquí y descubre cómo personalizar tu andamio.

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